Hace no pocas semanas, la industria musical celebraba el lanzamiento del nuevo disco de C. Tangana, El Madrileño. Ahora, que por fin encuentro el hueco temporal necesario para enfrentarme con la debida agilidad mental a un trabajo de tal categoría, hallo en su escucha uno de los trabajos más acertados y verdaderos del año. Un año complejo, donde el arte y la cultura nos han acompañado, haciendo frente a unas adversidades que nos eran superiores y a un encierro que, en el mejor de los casos, casi nos vuelve como unas maracas.

El Madrileño es la asistencia a toda una amalgama excepcionalmente producida y construida con un savoir-faire digno de estudio. C. Tangana ya adelantaba algunos de los temas de su nuevo trabajo a través de los lanzamientos de diversos sencillos que servían de aperitivo a lo que aguardaba por descubrir. Así, cortes como Demasiadas mujeres, Tú me dejaste de querer o Comerte entera servían de aperitivo a algo que parecía un trabajo de evolución dentro de la universalidad musical de un músico que ha entrado con fuerza en el panorama musical español. Ídolo (2017) o Avida Dollars (2018) fueron buena muestra de ello.

Pero C. Tangana ha evolucionado tanto que ha llegado a dejar a sus más celebradas contemporáneas a los pies de los caballos. Silenciosamente, sin el ruido con que la industria ha acompañado cada movimiento de artistas devenidas en celebrities. Antón Álvarez Alfaro ha creado un universo donde se abrazan referencias musicales a nivel global. Desde las cornetas que evocan a las calles de cualquier ciudad donde la Pasión se celebra con eminente exaltación pasando por las líneas recitadas de maestros de la copla (léase aquí la emocionante aparición de Pepe Blanco), una versión de Rosario Flores, la voz de Calamaro o la inclusión de alguien tan lejano al estilo de C. Tangana como pudiera ser el mítico/místico José Feliciano.

Temas como Ingobernable, mano a mano con la genialidad tripera de los Gypsy Kings (el oyente avezado sabe el momento exacto en que Tonino Baliardo ejecuta su magia); Los tontos, con la irrenunciable voz de Kiko Veneno o la portentosa CAMBIA!, con la fusión entre el flamenco y los ritmos latinos de Carin Leon y Adriel Favela hacen que El Madrileño tenga la consideración de obra maestra de la nueva música española, muy por encima de otros trabajos con mayor predicamento. C. Tangana ha sabido aunar los referentes que maneja, la voz de quienes se alejan de su estilo y la confrontación cultural entre distintas formas de entender la sensibilidad musical, encajando las piezas de un rompecabezas excepcional que, al terminar, es inevitable no volver a escuchar una y mil veces.

“Relating a person to the whole world: that’s the meaning of cinema”. (Andrei Tarkovsky)